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Ya soy normal Se pasearon camisitas que ponian en su frente "Ya soy normal",que insulto..a mi particularmente me insultan "ya soy normal por escribirlo en castellano"
Gente sin cultura siempre habrá.
Gracias a Dios ya no se encuentra aquí para verlo.
NEGRA SOMBRA
ROSALÍA DE CASTRO Cando penso que te fuches, Cando maxino que es ida, Si cantan, es ti que cantas, En todo estás e ti es todo,
Ricos contra pobresEn unas conversaciones entre Juan Luis Cebrián, ex director de El País, y Felipe González, ex presidente de España, ambos coinciden en definir la guerra civil como enfrentamiento entre pobres y ricos, ganada por los ricos, a quienes ellos muestran nulo aprecio. Se trata de una simpleza inframarxista que insulta la inteligencia: fue el bando supuestamente enemigo de los pobres, el que creó condiciones para que el país superase su pobreza ancestral; y las ideas del Frente Popular, pretendido amigo de los obreros, habrían desembocado en una situación pareja a la de Cuba, generalizando la pobreza excepto para una nomenklatura dueña de todo. La lección histórica al respecto no puede ser más tajante. Que dos personajes tan influyentes demuestren un nivel intelectual tan ínfimo hace temblar, realmente. Aun choca más la posición de ambos si recordamos que pertenecen al grupo de “los ricos”, a los riquísimos, o se mueven en el entorno de las oligarquías más adineradas de España y hasta del planeta. ¿Cómo es que se insolidarizan con su “clase”, sin por ello renunciar –muy al contrario—a sus privilegios? Los griegos tenían un concepto para la saludable vergüenza del rico ante el pobre, derivada del sentimiento de que ni la riqueza del uno ni la pobreza del otro son del todo merecidas. Cabría preguntarse por qué la gente no es uniformemente rica (o pobre), hecho algo misterioso, como tampoco es uniforme la distribución de la inteligencia, la fuerza, la salud, la sensibilidad, la suerte o cualquier otra cosa, ajenas en principio -- aunque no siempre inaccesibles-- al mérito personal. Tal vez Cebrián y González expresan esa vergüenza o pudor, pero algo nos hace dudarlo: los dos han llegado a saber que “defender a los pobres” puede convertirse en un buen negocio. Ellos, precisamente, lo han demostrado. Los pobres probablemente no mejoren mucho, pero a ellos no hay más que verlos. Es el hombre un animal?Los estudios con pretensiones científicas suele catalogar al hombre como un animal. Por supuesto, tiene muchas afinidades con los animales, como estos las tienen con las plantas y todos con la naturaleza inerte (todos los elementos químicos presentes en los seres vivos lo están previamente en el mundo mineral). Pero, pese a los aspectos comunes, la diferencia entre el hombre y el animal no es menor que la existente entre los animales de las plantas. Se argüirá que muchos animales son también sociales, o que los genes humanos y los del chimpancé, por ejemplo, difieren muy poco. Pero esa pequeña diferencia es totalmente decisiva; y la sociedad humana y las animales tienen muy poco en común. La sociedad humana es cultura e historia, algo ajeno a las sociedades animales. Considerar al hombre como animal tiene muchas implicaciones. El comportamiento animal, aunque muy complejo, es bastante accesible a la observación y básicamente estereotipado. Una seudo ciencia, o ciencia vaga (de vagancia) querría estudiar al ser humano como puede hacerse con el perro, pero, entre otras cosas, la conducta humana no solo resulta mucho más compleja, sino que absorbe los conocimientos sobre ella, de tal modo que esos mismos conocimientos transforman la conducta, a menudo de forma imprevisible, volviendo el esfuerzo científico una tarea sin fin. Por otra parte limitar la diferencia entre animal y hombre a la mayor complejidad del segundo carece de cualquier connotación moral, y la moral constituye otro rasgo profundamente distintivo del ser humano. El psicólogo B. F. Skinner, en su tiempo el más influyente de Usa, escribió un libro clásico: Más allá de la libertad y la dignidad, creyendo haber dado con las bases de la conducta humana que marginaban por “precientíficos” esos conceptos -- libertad y dignidad-- tan enfadosos e inmanejables para determinadas concepciones de la ciencia. Y por ahí insisten muchos otros, en busca de su poco santo grial. Políticamente, esta consideración tiene serias consecuencias: el ser humano puede ser tratado (por los amos de la ciencia) como cualquier otro “animal”. Los comunistas y los nazis, por ejemplo, se veían a sí mismos en esa científica posición. Sus sucesores los critican y dicen ser mucho mejores chicos, afirmación moral poco coherente con sus premisas. |
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